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lunes, 16 de mayo de 2016

La vuelta del hombre oso: Mientras más peludo, más hermoso!

Casi una década después de que fuésemos testigos y víctimas de aquel enorme cartel que anunciaba la marca de ropa interior de Calvin Klein en el que pudimos visualizar a Marky Mark o Mark Wahlberg con su pecho como un niño. Es decir, sin un solo pelo que lo cubriera, los hombres metrosexuales del mundo entero comenzaron a  abrir los ojos y a salir corriendo a depilar hasta la última zona vellosa de su cuerpo, incluidos pecho, axilas, piernas y demás y a partir de ese momento fue instaurada la libre y muy dolorosa moda del Hairless Look.
No solamente los hombres que querían cuidar su imagen decidieron que era hora de eliminar los bellos de su cuerpo, con el paso de los años se hizo común ver a los hombres con el pecho liso, día tras día fuimos acostumbrando nuestras vidas a que ese lugar específico de piel debía estar en contacto con el sol. Hasta que ver un hombre con el pecho lleno de pelos se volvió lo extraño y uno sin rastro de ellos, lo normal.  Ver un hombre en un spa o en un salón de belleza antes causaba un síntoma de incomodidad general en la población femenina, pero el hombre que hoy espera su turno para el depilado es otro factor común del entorno.
Pero tal vez derivado de la frustración que supone mantener los pelos a raya todos los días mediante las eternas sesiones de depilación con láser o las dolorosas técnicas de depilación con cera que hacen que los folículos pilosos de la piel se irriten formando pequeños puntos dolorosos. Pelos inconados y sobre todo aquella molesta piquiña y ardor, por no mencionar el momento aterrador en que la banda llena de cera es arrancada de nuestra piel. El hombre ha decidido realizar un pequeño ejercicio de madurez y ha vuelto a permitir que los pelos vuelvan lentamente a su vida y a su cuerpo, abriéndose paso hasta llegar a estado natural del ser masculino.
No es secreto para nadie que la moda es un gran círculo que siempre vuelve a su punto de partida, esto por supuesto, no es la excepción de la regla. Tal cual como si volviéramos al inicio de la moda masculina de finales de los 60s y principios de los 70 cuando se encontraban activos los mayores movimientos hippies que abogaban por la libertad en todos los sentidos posibles, ahora ha llegado el momento de la liberación de los bellos nuevamente.

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